Con los últimos resultados de 2007, la reforma electoral que ha planteado el PSC-PSOE daría entrada a PIL y NC a la Cámara
T. FUMERO / V. GARRIDO. SANTA CRUZ
El debate sobre la ley electoral canaria vuelve a estar de actualidad. La reforma electoral planteada la pasada semana por el parlamentario socialista Santiago Pérez, que propone rebajar las barreras electorales insulares al 5%, retoma el debate de la necesaria "democratización" del Parlamento autonómico, ya que su aplicación modificaría el reparto de escaños de la Cámara dando entrada a un mayor número de fuerzas políticas y rompiendo así la tradicional triada compuesta por el Partido Socialista Canario-PSOE, Coalición Canaria y Partido Popular.
Según la ley actual, para acceder al Parlamento canario los partidos deben superar el 30% de los votos válidos emitidos en cada Isla en la que presentan candidatura, una situación que contrasta con la del resto de comunidades autónomas, que han fijado como porcentajes el 3 o 5%. Además, en Canarias hay otros condicionantes añadidos: si un partido no alcanza el 30%, puede entrar en el reparto de escaños si consigue al menos el 6% de los votos emitidos en toda la comunidad autónoma. Estas barreras electorales han impedido hasta ahora que formaciones políticas como Izquierda Unida puedan sentarse en la Cámara regional o, como sucedió en las pasadas elecciones autonómicas, un partido con 50.749 votos no lograra ni un diputado (Nueva Canarias), mientras que otra formación política obtuviera dos parlamentarios con tan solo 2.500 votos (Agrupación Herreña Independiente).
De esta manera, en un ejercicio estimativo y tomando como referencia los datos de las últimas elecciones autonómicas de 2007, el nuevo criterio electoral de la reforma Santiago modificaría el dibujo actual de la Cámara dando entrada a Nueva Canarias, que obtendría 2 escaños, así como al Partido Independiente de Lanzarote, la segunda fuerza más votada en esta isla con 9.701 votos, y que obtendría también dos parlamentarios. Por contra, las formaciones "perjudicadas" por la propuesta socialista son, paradójicamente, el propio promotor de la reforma, el PSC-PSOE, que cedería dos escaños, y el Partido Popular, que perdería otros dos.
De esta manera, el virtual arco parlamentario quedaría compuesto por cinco formaciones políticas, con lo cual el actual rodillo democrático del acuerdo CC-PP perdería poder, abriéndose un abanico más amplio de opciones de pacto así como las negociaciones sobre eventuales apoyos para sacar adelante cuestiones puntuales.
Viejo caballo de batalla La reforma Santiago viene a refrescar la controversia de la ley electoral canaria, un viejo caballo de batalla del PSC-PSOE y muy criticada desde Izquierda Unida, Los Verdes, o las recientes Nueva Canarias; Centro Canario Nacionalista, o Unión, Progreso y Democracia (UPyD). Los socialistas canarios han puesto la reforma electoral como condición sine qua non para abordar cualquier acuerdo sobre la articulación de un nuevo Estatuto de Canarias, lo que ha encallado las negociaciones dada la postura contraria de CC de que este asunto sea decidido fuera de las Islas.
Santiago Pérez presentó la iniciativa legislativa para rebajar las barreras electorales atendiendo a una potestad recogida en el Estatuto de Autonomía de Canarias que atribuye al Parlamento regional la facultad de regular mediante ley el sistema electoral para la elección de los diputados. No obstante, el planteamiento elegido (la solicitud el apartado 2 de la Disposición Transitoria Primera del Estatuto de Autonomía) fue incorrecto, una cuestión de forma subsanable que no ha restado valor a la propuesta.
En el capítulo de reacciones, tanto el PP como CC han eludido retomar el debate de la reforma electoral, alegando que éste no es el momento político y que las prioridades son paliar la alta tasa de paro y demás repercusiones de la crisis económica en las Islas. No obstante, en el seno de la coalición nacionalista sí se ha producido una división de opiniones, después de que destacados dirigentes como el palmero Antonio Castro o el herreño Tomás Padrón aplaudieran la reforma Santiago, cuyos planteamientos han acogido como afines y propios.
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Razones por las que extrapolar que es mera ilusión
Aunque tentador desde el punto de vista periodístico, la extrapolación a las pasadas elecciones de las medidas recogidas en la propuesta del PSC para reformar el sistema electoral canario (más conocido como reforma Santiago) apenas aporta algo sobre lo que ocurriría si las nuevas barreras estuvieran vigentes. Es el propio promotor de la idea, el socialista Santiago Pérez, quien lo explica con tres razones: "Primero, el actual sistema es disuasorio, espanta la posibilidad de presentar candidaturas porque hay grupos de ciudadanos o partidos minoritarios que deciden no presentarse porque consideran que no tienen opción. Segundo, disuade a muchos votantes que no votan porque no pueden votar a su candidatura preferida. Y tercero, estimula artificialmente un voto útil porque saber que tu partido preferido no tiene posibilidades de sacar escaños induce a votar a otros. Si estuvieramos jugando a sacar ventaja, el PSOE es beneficiario del actual sistema, no al revés"