V. G. Santa Cruz
La actualidad política canaria lleva semanas teñida de un color nada esperanzador. Tras la dimisión del ministro de Justicia, Mariano Fernández Bermejo, el pasado 23 de febrero, las tensas relaciones entre el Partido Popular y el Partido Socialista han desembocado en un torrente mutuo de insultos, descalificaciones y peticiones de dimisión, cuyo objetivo principal son sus líderes, José Manuel Soria (PP) y Juan Fernando López Aguilar (PSC-PSOE).
Por su parte, los nacionalistas de Coalición Canaria, si bien no con la misma virulencia que los populares, también han arremetido en varias ocasiones contra el líder de los socialistas canarios apoyando así a su socio de Gobierno.
Lejos de amainar, las declaraciones de representantes de una y otra formación a través de comunicados y ruedas de prensa, con nuevos epítetos y reproches a sus rivales políticos, se han convertido en una constante, en el día a día de la política en el Archipiélago.
Argumentario básico
Los socialistas focalizan sus críticas en la condición de Soria como imputado por presunto delito de cohecho en un caso de supuesta corrupción denominado el viaje del salmón, donde el popular, cuando era presidente del Cabildo grancanario, habría favorecido la adjudicación de 3.600 camas turísticas en la Isla a un empresario después de que éste lo invitara a unas vacaciones pagadas a Noruega para pescar esta especie.
Por su parte, las acusaciones del PP contra López Aguilar tienen su base en las detenciones de varios concejales populares y empresarios en Gran Canaria por supuestos casos de corrupción. Así, sugieren que el líder socialista, en aquel momento ministro de Justicia, así como la actual delegada del Gobierno en Canarias, Carolina Darias, supuestamente habrían utilizado mandos policiales para instar a una serie de detenciones que desde las filas populares consideran injustificadas.
Ayer fueron Soria y el nuevo portavoz parlamentario socialista, Santiago Pérez, quienes protagonizaron el rifirrafe del día. El líder del PP insistió en el "uso torticero" que Darias ha hecho al frente de la Delegación;y Pérez salió al paso diciendo que Soria "no es un demócrata y estaría más a gusto en un régimen autoritario".