El litigio sobre la delimitación del espacio marítimo español y marroquí supone una traba para las prospecciones de Repsol
Víctor Garrido
Santa Cruz
La existencia de yacimientos de petróleo y gas a pocos kilómetros de las costas canarias es, dicen los expertos, una realidad. Teniendo en cuenta la alta dependencia energética de España y la actual crisis de los carburantes, ¿por qué no se ha hecho nada para extraer el combustible? El Gobierno central habla de riesgos medioambientales y de la necesidad de lograr un amplio consenso social en Canarias. Sin embargo, todo apunta a que el temor a una crisis diplomática con Marruecos, que reclama la soberanía del espacio marino donde se encuentran las bolsas de combustible, supone el gran obstáculo.
En el año 2001, el Ejecutivo español, presidido por José María Aznar, aprobó un permiso de prospección petrolífera a la firma Repsol-YPF en las inmediaciones del Archipiélago. El beneplácito gubernamental permitía a la compañía iniciar prospecciones durante un periodo de seis años en un área de 600 kilómetros cuadrados, situada a 9,8 kilómetros de la costa de Fuerteventura y a 19,6 kilómetros de Lanzarote. No obstante, las prospecciones nunca comenzaron. El Tribunal Supremo decidió que dicho permiso no respetaba las normas medioambientales pertinentes y el proyecto fue paralizado, aunque también es cierto que el Reino de Marruecos realizó esos días una protesta, al entender que la concesión a Repsol suponía la delimitación unilateral por parte de España de la mediana que separa las aguas de ambos países, un litigio que aún no se ha resuelto.
Diapiros en la mediana. El principal interés de Repsol está centrado en dos formaciones que se encuentran casi sobre la mediana, justo en el extremo de la extensión submarina de la placa africana, al este en un punto intermedio entre Lanzarote, Fuerteventura y la costa continental. Son dos diapiros, unas estructuras de composición salina de 400 metros de altura y varios kilómetros de diámetro, de los que se podría extraer mil millones de barriles de crudo. La disputa sorda entre Marruecos y España se centraría en estos dos diapiros, cuya caprichosa situación geográfica los ha situado sobre la mediana aún en conflicto.
Interpretando la ley. La línea divisoria entre el Archipiélago canario y la zona bajo soberanía del país africano es un tema que genera gran controversia, dado que ambos países insisten en proponer una interpretación interesada del tratado que rige el Derecho Internacional del Mar a fin de arañar varias millas para su territorio. España se apoya en normas que estipulan que se debe fijar una distancia semejante entre las dos costas cuando existe una separación inferior a los 720 kilómetros -Canarias y Marruecos están separados por unos 108 kilómetros-. Por su parte, Rabat opina que su plataforma continental se extiende mucho más allá de esa mediana, en tanto que sería una prolongación de su territorio bajo el mar.
Tras la obtención de la Zona Marítima Sensible de las aguas canarias, Marruecos aceptó abrir una comisión bilateral entre ambos países, que hoy se ha quedado sin objeto dado que todas las petroleras que estaban del lado marroquí se han retirado, y sólo queda Repsol. No obstante, a ninguna de las partes le interesa imponer una posición sobre este tema, dado que existen muchísimos intereses comerciales entre ambos países, así otros relativos a la soberanía sobre el territorio saharaui.
Recientemente, el presidente de la petrolera Repsol-YPF, Antoni Brufau, confirmó su intención de solicitar nuevamente al Gobierno español el permiso para realizar prospecciones en la zona pero, por lo pronto, José Luis Rodríguez Zapatero no parece tener intenciones en desbloquear este asunto.
Fuente: www.diariodeavisos.com