Los tres partidos quieren a Canarias en la negociación por la mediana
La franja marítima con Marruecos condiciona la extracción del petróleo próximo a las Islas
Víctor Garrido. Santa Cruz
El Gobierno canario debe estar presente en las próximas reuniones que mantengan los ejecutivos de España y Marruecos para fijar la franja que delimite sus respectivos espacios marítimos, en las aguas que separan las Islas Canarias de la costa africana. Esta consideración fue compartida ayer por representantes de los tres principales partidos políticos del Archipiélago (Coalición Canaria, Partido Popular y Partido Socialista Canario-PSOE) consultados por este periódico sobre el asunto.
El histórico litigio de la mediana entre España y Marruecos, vital para desbloquear las prospecciones petrolíferas de la compañía Repsol-YPF en aguas próximas a Fuerteventura y Lanzarote, ha cobrado estos días máxima actualidad después de que la vicepresidenta primera del Gobierno central, María Teresa Fernández de la Vega, confirmase el martes en el Senado que los gobiernos español y marroquí se reunirán en los próximos meses para debatir este asunto. En este sentido, el senador de Coalición Canaria por Tenerife, Alfredo Belda, manifestó a DIARIODEAVISOS la ideoneidad de aprovechar el nuevo escenario de "normalidad" en las relaciones institucionales entre el Gobierno autonómico y el Gobierno central para que Canarias pueda estar presente en dichas reuniones, resaltando también la importancia que esto representa para fijar definitivamente la zona económica exclusiva en las aguas que rodean al archipiélago canario. De hecho, el senador nacionalista recordó que el Gobierno autonómico ha participado ya en anteriores encuentros por este mismo asunto; hasta la fecha, la comisión bilateral entre España y Marruecos se ha reunido hasta en seis ocasiones, si bien nunca han llegado a un acuerdo.
Belda indicó también que la presencia canaria en las negociaciones depende de la "buena voluntad" del Gobierno español, ya que el actual estatuto canario no contempla ningún tipo de mecanismo legal en este sentido. No obstante, Alfredo Belda reconoció también que el presidente del Gobierno central, José Luis Rodríguez Zapatero, se ha comprometido a mantener informado al Ejecutivo canario y que, en el caso de las prospecciones de Repsol, no autorizará ninguna acutación sin conseguir un "amplio consenso social" en las Islas.
Por su parte, el senador del Partido Popular por Tenerife, Antonio Alarcó, manifestó su "total acuerdo" con las pretensiones del Gobierno canario de tener una cuota de participación en los beneficios derivados de la extracción del combustible. "Es evidente que en cualquier bolsa de riqueza que esté en las inmediacioens de Canarias se debe contar con el Gobierno de Canarias", declaró Antonio Alarcó antes de calificar como un "grave error y una irresponsabilidad" la celebración de reuniones entre Marruecos y España donde no estén presentes los representantes canarios.
También el diputado socialista Santiago Pérez consideró "una petición razonable" la presencia del Gobierno canario en la fijación de la mediana, aunque mostró su disconformidad con la "apuesta por el petróleo" en un momento donde se debe optar por el fomento de las energías renovables. Si bien el Gobierno canario aún no ha confirmado su intención de asistir a la próxima reunión al más alto nivel entre España y Marruecos, por el conflicto de la mediana, fuentes del Ejecutivo regional consultadas por este periódico destacaron la importancia de la presencia canaria en los asuntos que trate el Gobierno español y que atañen al Archipiélago, como es.
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Un conflicto de interpretación
Un conflicto de interpretación
La línea divisoria entre las aguas españolas y marroquíes en las proximidades de Canarias es un tema que ha generado gran controversia, dado que ambos países insisten en proponer una interpretación particular del tratado que rige el Derecho Internacional del Mar con el fin de abarcar más millas para fijar su zona económica exclusiva. España se apoya en normas que estipulan que se debe fijar una distancia semejante entre las dos costas cuando existe una separación inferior a 400 millas (720 kilómetros) -Canarias y Africa están separadas por 108 kilómetros-.
Por su parte, el Gobierno marroquí insiste en que su plataforma continental se extiende mucho más allá de esa mediana, en tanto que sería la prolongación de su territorio bajo el mar, por lo que el cómputo debe iniciarse desde ahí. Ante este escenario de desencuentro, la Convención de Derechos del Mar establece que ambos países deben llegar a un acuerdo, algo que aún no se ha producido.
En 1997, España estableció de forma unilarteral la fraja atlántica en forma de mediana entre ambos países y en 2001 dio autorización a la firma Repsol-YPF para que realizase prospecciones petrolíferas durante seis años en un área de 600 kilómetros cuadrados en aguas próximas al Archipiélago. El interés de Repsol está centrado principalmente en dos formaciones de origen salino que, según los estudios, podrían encerrar hasta mil millones de barriles de combustible.
No obstante, una decisión del Tribunal Supremo paralizó el comienzo de las prospecciones porque el permiso no cumplía con los requisitos medioambientales, aunque también es cierto que Marruecos protestó esos días por la decisión unilateral de la fijación de la franja
Por su parte, el Gobierno marroquí insiste en que su plataforma continental se extiende mucho más allá de esa mediana, en tanto que sería la prolongación de su territorio bajo el mar, por lo que el cómputo debe iniciarse desde ahí. Ante este escenario de desencuentro, la Convención de Derechos del Mar establece que ambos países deben llegar a un acuerdo, algo que aún no se ha producido.
En 1997, España estableció de forma unilarteral la fraja atlántica en forma de mediana entre ambos países y en 2001 dio autorización a la firma Repsol-YPF para que realizase prospecciones petrolíferas durante seis años en un área de 600 kilómetros cuadrados en aguas próximas al Archipiélago. El interés de Repsol está centrado principalmente en dos formaciones de origen salino que, según los estudios, podrían encerrar hasta mil millones de barriles de combustible.
No obstante, una decisión del Tribunal Supremo paralizó el comienzo de las prospecciones porque el permiso no cumplía con los requisitos medioambientales, aunque también es cierto que Marruecos protestó esos días por la decisión unilateral de la fijación de la franja